Cuando el sistema está en orden, el liderazgo fluye
En muchas organizaciones, los problemas de liderazgo se atribuyen a la falta de compromiso, habilidades o actitud de las personas. Sin embargo, la experiencia muestra que, en la mayoría de los casos, el verdadero desafío no está en las personas, sino en el orden del sistema en el que operan. Desde una mirada sistémica, los equipos funcionan como sistemas vivos. Cuando estos sistemas están desordenados, el liderazgo se vuelve forzado, los conflictos se repiten y los resultados se sostienen...